Algunos nos hemos venido despues de cenar para tomarnos las uvas en el local y otros hemos llegado ya iniciado el año. El ambiente como siempre, cordial y distendido. El personal de Caché, siempre atento y servicial. Además de las uvas de la suerte y el cotillón, teníamos pastas y turrones que al principio nadie tocaba, pero después de un par de horas, venían bien para endulzarnos el morro y seguir bailando. Había también barra libre de cava y sidra para los aficionados a los espumosos.
Las chicas, como se merece la ocasión, han venido todas estupendísimas, deslumbrantes, muy guapas. Y los chicos tampoco se han quedado atrás, todos de traje con su camisa planchadita y su corbata, aunque algunos en cuanto se han pegado unos bailes se la han quitado para estar mas cómodos.
Hemos bailado todito lo que el fabuloso Toni ha pinchado con muy buen gusto. Ritmos latinos, pasodoble, vals..., música disco y para descansar un rato, unos boleros. Luego ha vuelto a la carga con músicas mas distendidas para que la gente se animara a salir a la pista y participara en bailes de juerga colectiva, hacer el trenecito o desfilar cual moros y cristianos con Paquito el chocolatero. Y no podían faltar las sevillanas, para que los afortunados que dominan este género, no empezaran el año con mal sabor de boca. Todos hemos podido bailar lo que nos gusta.
Esta noche no había hora de cierre, nos habían dicho que nosotros los clientes, éramos los dueños y que mientras aguantáramos, estaría abierto. Pero la media de edad de los asistentes estaba un poco por encima de los veinte, o sea que estamos en la segunda edad y a partir de las cuatro, el personal fue desfilando y despidiéndose de los que quedaban, terminando una Nochevieja en la que todas esas cosas que se desean para el año próximo, estuvieron presentes: amistad, amor, felicidad, paz.
Esperemos que este año, nos traiga mucha amistad y mucha salud para poder juntarnos muchas veces para bailar.
¡Feliz 2010!